Laura

Laura camino por los largos y duros pasillos de la escuela, que se encontraba vacía como cada tarde después de la invasión de los arreboles. Su pelo negro azotaba amablemente su espalda mientras con sus pálidas manos rascaba sus ojos rimeleados.
A su izquierda se ocultaba el Sol tras las montañas, porque la Luna ya saldría a buscarlo en su sediento afán de venganza. Pero esos problemas no le interesaban a Laura; su cabeza comenzaba a dar forma a un sentimiento de acero, de frío acero.
Continúo avanzando, cada vez con más brío, bajo las escaleras y se dirigió al gimnasio: la puerta estaba cerrada por dentro. Por mucho que forcejeo no logro abrirla. Rendida, se dejo caer cubierta de sudor y llena de decepción.
Pasaron varios minutos, pero ella se resistía a abandonar el lugar. Mantuvo los ojos fijos en la puerta todo el tiempo que pudo soportarlo, aunque al final agacho la cabeza, resignada.
Entonces se abrió. Una corriente de viento helado golpeo el rostro de Laura, quien alzo la vista para mirar el interior del gimnasio.
- ¿Qué haces a estas horas por acá? –le pregunto una voz invisible desde el interior del gimnasio.
- El señor me ha llamado como su fiel esposa –respondió Laura al mismo tiempo que se levantaba.
Se interno en el recinto y en la oscuridad. Unos brazos inertes la recibieron en un gélido abrazo que la consumió por completa. Ente el quimérico triunfo de la muerte, con el último de sus alientos, llamo a quien le salvase alguna vez.
- Abriel… Abriel –dijo en un tono que asemejaba más a un murmullo que a una llamada
Así murió Laura, sola en medio del gimnasio con unas manos negras marcadas en su cuello y una lagrima reprimida en sus ojos. Aún hoy, cuando paso frente a Abriel lo miro tratando de preguntarle: “¿Dónde estabas?” pero desde aquel día existe algo raro en la mirada de Abriel, como si se le hubiera perdido algo, porque cuando miras directo a sus ojos, solo puedes ver una vaga llama purpúrea que se asemeja a una vida que se esta extinguiendo lentamente.

Nota

Cuando obtienes una mala nota es equivalente a un mal desempeño, claro, dependiendo el área, mi área, aun no muy bien definida siempre va enfocado hacia la gente y más aun cuando son creaciones que van dirigidas a cosas específicas para personas específicas.
Mi mala nota talvez no fue por la entrega de un trabajo mal diseñado, sino porque este no fue muy bien recibido por mi cliente. Talvez porque su ideología o planteamientos no eran algo que él andaba buscando y en consecuencia como todos los clientes insatisfechos de los servicios otorgados, de manera fría e imponente llegan y cambian de diseñador.


Esa noche... obtuve una mala nota.

Vodka


El criterio aplicado para elegir que tomaremos la noche de hoy es sencillo: inodoro, por ende nos llevamos el vodka, que además no engorda (por algo lo toman las modelos) y es todo rico cuando lo combinas con néctar de naranja. En lo que no pensé fue en lo loco que me pondría el tomarme tres o cuatro cañas, que faltarían cigarrillos porque el Eristoff es muy caro y que entre el sueño, el cansancio y la no-sobriedad del momento mandaría a todos mis amigos a la mierda y me iría a dormir para echar las papas tranquilo. Creo que también me enamore.


Nota: Próximo Sábado mandar a otro a comprar. No al Fica.

Mentira la verdad

De repente me pare y me fui, todo el mundo me gritaba, ¡cobarde!, no estaba dispuesto a asumirlo, menos frente a ellos, aunque fuera verdad. La mentira siempre me pareció una buena salida para huir y desaparecer, ese día dije la verdad, solo dios sabe por que.

Un pantallazo, un rayo de luz


Una botella a medio vaciar e innumerables colillas ornaban el cuarto, aquella suerte de refugio anti-modernista, como un silo acondicionado para suprimir los sentimientos y las miradas de lastima. Nunca te pedí que te entregaras por completo, pero fue lo que hiciste desde el principio ¿Cuántas veces te lo dije? Un beso siempre te pareció una epifanía y para mí era solo una soga al cuello.


- ¿Fuego?
- Gracias
- No lo hagas de nuevo
- Por ti, una y otra vez…

Comenzaste a llorar como un pendejo y no quise consolarte; agarre la chaqueta, te bese fugazmente y largue rápido hacia la calle. Antes de cerrar la puerta te saque una foto a millones de velocidad de obturación: mejillas húmedas, pelo revuelto, ingle desnuda, palidez como de un muerto. El cigarro me lo fume a medias con el viento. Las muñecas me dolían como nunca, hacia un frío de puta madre.

Me pegaste fuerte, tan fuerte que me quede tendido sobre tu alfombra un momento, aproveche de observar las bellas manchas de humedad de tu cielo mientras un chorrito de sangre marcaba tu alfombra a estilo diario de vida.
¡Deja de quemarlas! te dije, no me hiciste caso y casi acabas por destruir la guitarra también, te contuve un minuto y te dolía dar a luz, te bese la frente y apretaste mi mano, casi me la haces mierda y me dejas sin profesión.
Te pegue fuerte y te dejaste en mi piso por un rato, me quitaste el corta cartón y lo tiraste por la ventana.
Siempre te quise por eso.

Luz trasera


Me quede dormido un ratito, tu dormías hace un momento atrás y nos alejamos suavemente de la carretera, las ruedas comenzaron a vibrar y perdíamos el control de a poquito pero en verdad jamás lo supe, tampoco supe cuando volamos juntos por el parabrisas del auto, rozamos nuestros cuerpos mientras esquivábamos las esquirlas y los trozos de vidrio suavemente pulido que nos tocaban como ese día de lluvia donde confesé contigo para siempre.
Rebote en el piso un par de veces y te perdí el rastro en la noche, no quería ver pero lo hice, tome fuerzas apreté los tendones y me levante…
Cuando lo hice … desparrame una taza de café prestada, mire la pantalla y Salí a hacer tramites para mi jefe.